Trabajan más de 200 mil niñas y niños chiapanec@s

• Cinco de cada diez infantes no asisten a la escuela




Por: Leticia Jiménez Muñoz

En Chiapas, cerca de 200 mil niñas y niños de 5 a 17 años de edad realizan alguna actividad económica. La necesidad económica es lo que obliga a los infantes a trabajar, según los resultados del Módulo de Trabajo Infantil 2009 de la Encuesta de Ocupación y Empleo (ENOE).

Dicho estudio reveló que por sexo son los varones los que más se incorporan a una actividad laboral, es decir el 21.2 por ciento de este sector y en niñas es el 7.5 por ciento; en donde más de la mitad declararon que su aportación económica es necesario, incluso para algunos les sirve para pagar su escuela.

Por otro lado, más de dos terceras partes de la población infantil chiapaneca que trabaja, es decir el 69.9 por ciento, no recibe ingreso o su pago se da en especie. De los que perciben ingresos, 62.3 por ciento recibe hasta un salario mínimo, 34.2 por ciento recibe más de uno y hasta dos salarios mínimos y sólo 3.5 por ciento recibe más de dos.

El 72 por ciento de los niños se ocupan en labores agropecuarias; mientras que el 37.7 por ciento, es decir, más de la tercera parte de mujeres son comerciantes o empleadas en comercios establecidos. Asimismo, una quinta parte de las niñas, que representa el 20.8 por ciento, son trabajadoras en servicio doméstico.

En la entidad cinco de cada diez niños que trabajan (49 por ciento) no asisten a la escuela; 22.4% por ciento están expuestos a riesgos en su trabajo, 39.1 por ciento tienen jornadas de más de 34 horas a la semana; 1.3 por ciento trabajan en lugares no apropiados o no permitidos y 6.1 por ciento tuvo un accidente, lesión o enfermedad que requirió atención médica.


De acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) se estima que en Chiapas 82.9% de las personas menores de 18 años se encuentran en pobreza multidimensional, lo que ubica a la entidad en el primer lugar nacional, por encima de Guerrero y Puebla.

Cabe mencionar que según el Censo de Población y Vivienda 2010 en la entidad el número de menores de 15 años ha aumentado 1.6 millones de niños y niñas.

Mujeres sin derecho a decidir, revela encuesta Enadis 2010

Por: Leticia Jiménez Muñoz


Foto: Leticia Jiménez Muñoz.
El 39.8 por ciento de las mujeres afirma que pide permiso a sus esposos para salir sola, y otros 8.6% pide permiso a su pareja para tomar anticonceptivos, lo cual revela limitaciones de la mujer para tomar decisiones sobre el propio cuerpo. Asimismo, el 27 % de la población está de acuerdo con que a una mujer se le castigue por haber abortado, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Discriminación (Enadis) 2010.

La mujer, es objeto de todo tipo de discriminaciones en pleno siglo XXI, aún cuando existe una Ley que debería garantizar el goce de las mujeres a una Vida Libre de Violencia en México, en contraparte en miles de hogares del país se quebrantan dichos derechos.

En México, en Chiapas…como en muchos otros lados, las mujeres son objeto de discriminaciones los 365 días del año. Las consecuencias de las discriminaciones, de las que son objetas las mujeres mexicanas, son múltiples en los diferentes ámbitos en que se desenvuelve: hogar, educación, trabajo, percepción salarial.

La discriminación es una realidad difundida y perpetuada por la supervivencia de los estereotipos, prácticas y creencias culturales tradicionales. Diariamente somos testigos mudos de esta problemática que desafortunadamente embarga mundialmente al sexo femenino, en nuestro estado chiapaneco los abusos en contra de la mujer van en aumento y vivir con una serie de discriminaciones, le ocasiona a las mujeres el enfrentarse a la constante negatividad de sus derechos.

En México la población femenina conforma más de la mitad de la población, en Chiapas de acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2010, hay 2 443 773 mujeres y 2 352 807 hombres, esto es, más de la mitad de la población son mujeres.

Lograr la igualdad y el respeto hacia la mujer, es una tarea que se complica ante múltiples brechas que se abren en la sociedad, y más aún cuando no hay la voluntad política de los gobiernos para que pasemos de los dichos a los hechos concretos.

El feminismo da miedo a diversos sectores, y que incluso cuando una manifiesta su opinión o desaprueba conductas misóginas provenientes de compañeros de trabajo, no somos bien vistas, pero es tiempo ya de imponerse a las costumbres que marginan y discriminan a la mujer por hecho de ser mujer o por su condición social o étnica.

Es evidente que los esfuerzos han quedado en buenas intenciones, pues a la fecha, en la práctica aún no se garantiza una vida libre de violencia a la población femenina, como bien lo puntualizó hace unos meses, la investigadora Marcela Lagarde y de los Rìos, una de las principales impulsoras de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia en el país.

Recordemos, pues como bien lo manifiesta la reciente publicación de la CONAPRED, el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia incluye el derecho a ser libre de toda forma de discriminación. Sirva pues estos datos reveladores para voltear a mirar más hacia la realidad y emprender verdaderas acciones que incidan y se concreten en hechos. Ya basta de celebraciones y festejos, veo con desmesura como se preparan para alagar a las “mujercitas” como ellos lo denominan y tenerlas contentas, no se trata pues de mantenerlas contentas y llevarlas al baile, ya basta, lo que hace falta es que el tema ya no se politice, y que pasemos del discurso de campañas a la acción, ya que en tiempos de campañas el tema de la mujer ha tomado auge, lo cual por lógica y estrategia se trata de ganar votos, si tomamos en cuenta que somos poco más de la mitad de la población, pero seguimos siendo el tema pendiente en la agenda de los gobiernos, así es que es tiempo ya de que por fin se cumplan los pendientes para con las mujeres. ¿Hasta cuándo?

Empleo doméstico, un trabajo digno de reconocerse


· Son madres, esposas y trabajan doble jornada en actividades del hogar, con la diferencia que en casa no perciben un salario.


Por: Leticia Jiménez Muñoz

Limpiar, lavar, hacer las compras, planchar, cocinar, cuidado de las y los hijos, entre muchas tareas más son parte de las actividades que realiza una empleada del servicio doméstico todos los días de la semana; además son madres y esposas.

Olga Lidia Camacho Lira, mujer de tés morena, delgada, va y viene todos los días del municipio de Ocozocoautla a la capital Chiapaneca para asistir a su trabajo. Desde hace un año, ella tuvo la necesidad de salir de casa en busca de trabajo en la capital para sostener su hogar, debido a que su esposo por una enfermedad tuvo que dejar el suyo. Actualmente ella es la jefa del hogar y el único ingreso de la familia es el sueldo que obtiene de los servicios domésticos que efectúa en dos casas en Tuxtla Gutiérrez.

A sus treinta años es madre de dos niñas, una de 4 y otra de 9 años de edad, quienes se quedan bajo el cuidado del padre o de una de sus cuñadas mientras ella asiste a sus labores en los horarios de 12:00 a 20:00 hrs.

Su empleo, dijo, es de entrada por salida, y gana 150 pesos por día haciendo la limpieza general de la casa. Sin embargo, su sueldo no suele ser suficiente para los gastos de la casa, no cuentan con seguro médico. Además como madre y esposa atienden su hogar antes de ir a su empleo, por lo que tiene una doble jornada, sólo que en su casa no percibe un sueldo.

“La necesidad me llevó a venir hasta Tuxtla Gutiérrez y así conseguir los dos trabajos que tengo, la única oportunidad de conseguir un empleo fue como trabajadora doméstica ya que no tengo estudios terminados… sólo cursé hasta la primaria y aunque hubiera querido seguir mis padres no pudieron apoyarme para seguir estudiando”.

Olga, una joven mujer que además de sacar adelante a su familia, sus dos hijas y esposo, también se ha hecho cargo de su sobrino que cría como hijo, ya que su hermano recién falleció y asumió el cuidado de este bebé de tan sólo nueve meses de edad.

Día a día se las ingenia para que su sueldo alcance a cubrir sus gastos, pues le resulta insuficiente con la creciente alza de precios tanto de pasajes y canasta básica del hogar, por lo que tiene que ajustar su presupuesto y “estirarlo” cada quincena. Su esposo, ya comienza a realizar algunas actividades pero debido a su condición de salud, que aún no le permite estar al 100 por ciento integrado en un trabajo de planta, es en Olga en quien recae todo el peso de los gastos de su familia.

A pesar de no contar con prestaciones de ley en su trabajo, comenta que ha recibido estímulos de parte de sus jefas, de vez en cuando de manera significativa recibe un estímulo extra sea económico o especie de parte de sus patrones o incluso en diciembre una canasta navideña. “Afortunadamente me he topado con buenas familias, en donde también he recibido un buen trato y me han respetado”, dijo en entrevista.

Trabajadoras domésticas en cifras

Nueve de cada diez personas dedicadas al trabajo del hogar son mujeres, el 95 por ciento de las empleadas domésticas no tienen acceso a servicios de salud por parte de sus jefas o jefes y cerca del 80 por ciento carece de prestaciones laborales, reveló la Encuesta Nacional de Discriminación (ENADIS) 2010 de la Conapred-UNAM.

A ellas, se les asignan bajas remuneraciones, no cuentan con prestaciones sociales, y tienen poca capacitación. No tienen claros ni específicamente definidos los tiempos, los espacios, el objetivo y las funciones, lo que muchas veces da pie a la discriminación, la explotación, los abusos y los maltratos.

La Red de Trabajadoras del Hogar dio a conocer que el 46.99 por ciento del total de personas que realizan el servicio doméstico en México, reciben menos de 1 salario mínimo general como compensación por su trabajo. Sólo 1,052 personas de las que trabajan en el servicio doméstico cuentan con seguridad social, esto representa apenas el 0.01 por ciento del total .

En México según el INEGI, 1.3 millones de hogares, que representa el 5.1 por ciento del total, contratan a una empleada doméstica. Asimismo, de acuerdo con datos de la ENOE del tercer trimestre de 2010, de este centro de información, únicamente 10.9 por ciento de las 16.8 millones de mujeres ocupadas en actividades económicas trabajó en empleo doméstico, lo que representa un total de un millón 822 mil 452 mujeres .

Cabe mencionar, muchas de las empleadas provienen de zonas indígenas o campesinas, o en el caso de las ciudades, de las colonias populares. Debido a la a falta de oportunidades en sus comunidades las mujeres tienden a migrar a los grandes centros urbanos en busca de un trabajo, y al no contar con estudios como bien lo expresó Olga Lidia Camacho Lira en su testimonial, la única alternativa de trabajo es prestar sus servicios en casas ajenas ya sea de planta o de entrada por salida.

La edad de las empleadas domésticas oscila entre los 15 y 60 años de edad, aunque se pueden encontrar incluso a niñas menores de 14 años. La mayor parte de ellas se ubican entre los 30 y 40 años, debido a que se enfrentan a la necesidad de sostener económicamente a sus familias, reportó el informe de Trabajadoras del Hogar en México.

La ENADIS también reveló que el 33 por ciento de las trabajadoras ubican como su problema principal el económico relacionado con su sueldo, el 19 por ciento respondió es el abuso, maltrato, humillación y discriminación y el 12 por ciento aseguró que la falta de derechos laborales es el problema principal.

Asimismo, el 37.9 por ciento de las trabajadoras no pueden usar el teléfono y 61 por ciento no cuenta con vacaciones. El 64.5 por ciento no cuenta con aguinaldo y 44.7 por ciento no tiene horario fijo.

Cabe mencionar que la gran mayoría de trabajadoras del hogar carece de un contrato escrito y los acuerdos con los empleadores son de palabra, la gran mayoría de este sector vive discriminaciones en la calle y dentro de su mismo centro de trabajo por su apariencia u origen, y muchas veces reciben calificativos despectivos que desafortunadamente son estereotipados por los medios de comunicación.

Si bien, existen tratados y declaratorias internacionales como: la Declaración Universal de los Derechos Humanos o el Pacto internacional de Derecho Económicos, Sociales y Culturales, que en materia de derechos humanos no se cumplen y se violan constantemente y que al ser discriminadas con frecuencia, principalmente en su lugar de trabajo, se está restringiendo el derecho a la igualdad de oportunidades de este sector.

Por ello, en el marco del Día Internacional del las Trabajadoras del Hogar movimientos sociales y organizaciones de este sector alzaron sus voces el pasado 30 de marzo, con la finalidad de reivindicar sus derechos. A pesar de que muchas mujeres, como Olga Lidia en Chiapas desconozcan la existencia de este día, existen agrupaciones y movimientos que abogan por los derechos no sólo de las mujeres sino de los hombres que se dedican a este trabajo, por lo que se realizan esfuerzos y acciones para que se efectúe una reforma a los capítulos de la Ley Federal del Trabajo con la finalidad de garantizar plenamente los derechos laborales a los que deben tener acceso.


 

Otro año más que FESTEJAN a las MUJERES


• Se cumplen 104 años de la muerte de mujeres textileras calcinadas por disposiciones de los dueños de la fábrica donde trabajaban.
• Se pierde el espíritu del verdadero sentido del 8 de Marzo, la sororidad con las mujeres que alzaron su voz por abogar por los derechos.


Por: Leticia Jiménez Muñoz

Como cada año en todo el país, desde que descubrieron las instituciones y empresas que el Día de la Mujer resulta una fecha idónea para utilizarla como un “Día de Festejo” hacia este género por el hecho de ser mujer, y que por ello se les deba congratular una vez al año. Que es un día donde la mercadotecnia una vez más acapara esta fecha para incrementar sus ventas y hacer su agosto en el mes de marzo así como resulta rentable para los salones de fiesta que brindan banquetes especiales, las televisoras que promueven la fiesta, mientras que las instituciones y empresas lucran con este día para quedar bien parados ante la sociedad deduciendo que con ello se nos toma en cuenta; los festejos de esta semana han comenzado.

Este 8 de Marzo se cumplen 104 años de la muerte de un grupo de obreras textileras en Nueva York, quienes alzaron sus voces y tomaron la fábrica donde laboraban largas jornadas de trabajo y sin prestaciones, recordemos pues que sus patrones se enojaron y las encerraron bajo llave y les prendieron fuego con ellas adentro.

Quiénes recuerdan en sus discursos que ellas dieron pie a una lucha de movimientos por un cambio para que la mujer al igual que el hombre tuviera acceso a mismos derechos en sus áreas laborales, en su casa, en fin en la sociedad, acto que tomó sus años para lograr algunos avances. Siendo así que tras varios movimientos de mujeres que continuaron en pie de lucha por reconocimientos de derechos, para el año de 1977 la ONU declara el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer, en memoria a este acontecimiento y como un reconocimiento a estas obreras pero para que fuera ocasión para reflexionar sobre el papel de la mujer en todos los espacios, sus problemáticas, aciertos, avances y retrocesos.

Hablando de aciertos, avances y retrocesos, cierto en pleno siglo XXI no todo es igual, malo y triste seria que fuera así, pero tampoco nos alegremos que aunque se abolió la esclavitud y se han dado constantes reformas en la Constitución, no hay mucha diferencia, pues la mujer ha logrado salir a la vida pública y eso ¡lo celebró! Sin embargo, en México habitan 20.2 millones jóvenes entre 15 y 24 años. De ellos, 40 por ciento tiene un empleo, 30 por ciento sólo estudia y 20 por ciento se dedica a actividades domésticas, revela el Consejo Nacional de Población (Conapo) en su informe La situación actual de las y los jóvenes en México. Revela que a mayor escolaridad están más expuestos al desempleo; en el que las mujeres son las más afectadas, ya que ellas son quienes perciben menores ingresos que los varones, al ser mayoría en las actividades peor remuneradas.

Por otro lado, recién informaron que en los estados de la República Mexicana no se aplican de manera adecuada leyes como la de Acceso de las Mujeres a Una Vida Libre de Violencia, la de Igualdad entre Hombres y Mujeres, la de Trata de Personas y la de Violencia Familiar (Red Nacional de Investigadora, reunidas en Seminario Nacional). Cierto las leyes ya están creadas pero no se aplican como tal y la falta de sensibilidad y capacitación de quienes están encargados de la procuración de justicia.

Si bien hay acciones, pero ¿son realmente funcionales? cuando aún el índice de mujeres maltratadas, violadas y asesinadas, se escude en un “tú te lo buscaste”, “porque no denunciaste”, “porque provocas a tu hombre”, en fin sabemos que aún no hay respuestas a los casos que sí se han denunciado ni un seguimiento para hallar las verdaderas causas que originan este maltrato y con base a ello emprender acciones. Qué bueno y aplaudo la idea de que hayan más instancias para la mujer, para su “empoderamiento”; pero lamento que muchas veces aún cuando siendo mujer, por intereses propios y ajenos, se masculinicen en su actuar y actúen con frialdad ante casos que suceden y no den seguimiento y soluciones.

Quizás no todo es malo, hay iniciativas, pero en las buenas intenciones muchas cosas se quedan en el olvido o en la falta de voluntades, y para ello hay voces que hacen eco para lograr un cambio significativo para ambas partes y hacer de la equidad una realidad palpable. No se trata de empoderarnos para hacer de lado al hombre o para confrontarnos con las del mismo género, sino todo lo contrario, que convivamos en todos los espacios con una vida armoniosa libre de violencia.

Qué bueno y aplaudo las iniciativas y reformas a nivel federal y estatal, pero lamento que en contraparte se construyan otras y sirvan para dar pasos atrás como el cangrejo, por ejemplo: la Ley de Paternidad Responsable, que viene a quebrantar de manera disfrazada los derechos de las mujeres, sino lea entre líneas esta Ley descubrirá la realidad oculta.

Me indigna que la Ley a Mi Derecho a Decidir esté en riesgo y mi vida por consiguiente, por intereses de otros -si llegará a tener que tomar la decisión de interrumpir un embarazo- y en México cada vez más retroceden la despenalización del aborto, cuando 17 estados han vuelto a penalizarla, claro andan convenciendo a más gobiernos con tal de lograr mayoría y así boicotear al único estado donde acuden miles de mujeres y abortan de manera segura y garantizada, sin tener que ir a un lugar clandestino donde terminan poniéndose en riesgo.

Parafraseando a una amiga a quien en algunos comentarios en la Red bromea diciendo: NO HAY MORAL, la aplicó este día y muy ad hoc y escribo: No hay moral, otro año más que festejan a las mujeres. Segura estoy que muchas amigas y amigos al igual que yo tampoco comparte con estas acciones afortunadamente no estoy sola. Y sé que en Chiapas, en el País, en Latinoamérica y Europa, muchas compartimos este sentir y alzamos nuestras voces para recordar que este 8 de Marzo no tenemos mucho que celebrar por el hecho de haber nacido MUJER. Sí estoy orgullosa de SER MUJER, pero no por ello he de festejar mi sexo sólo este día, hoy como bien lo instituyó la ONU, es para para reflexionar sobre el papel de la mujer en todos los espacios. Sí, reflexionemos pues todas y todos desde nuestros espacios y nuestro quehacer, tratemos de la mejor manera el hacer posible una nueva construcción social y equitativa, seamos sujetos y sujetas activas en nuestra comunidad, a manera de que quienes día a día nos topamos y nos miramos en este andar, no seamos igual de indiferentes que los otros a nuestra realidad.

El periodismo de calidad está amenazado por la instantaneidad: Miriam Rodríguez Betancourt

 
Por: Leticia Jiménez Muñoz

La Habana, Cuba.- La periodista cubana, Miriam Rodríguez Betancourt y premio periodismo José Martí, en conferencia magistral hizo hincapié en que “El y la periodista sigue siendo imprescindible en un mundo donde la tecnología está ganando terreno, y por ello hay que saber aprovecharlo como una herramienta útil que no venga a desplazarnos para seguir comunicando”.

No son los avances tecnológicos los que nos deben preocupar, sino los retrocesos de la sociedad, subrayó enfática, ya que el desafío de la era digital
para el periodista, no es ni la pérdida de publicaciones ni el papel, ni su sumisión mimética a los medios, sino la eventual pérdida de las señas de identidad de la profesión.


Miriam Rodríguez Betancourt

Lo que está en juego, dijo, es la posibilidad del periodismo sobre todo en su carácter de servicio público, del servicio al interés de las masas. Por tanto, el periodismo deberá repensarse en sus esencias, en la transformación de la cultura profesional de los periodistas, lo cual apuntaría, a la búsqueda de una cultura profesional más significativa, verdadera y autentica. A la búsqueda de un acercamiento humano, profundo y diverso a cada acontecimiento.

El comunicador y la comunicadora debe dominar más que las computadoras y otras herramientas tecnológicos, el supremo arte de comunicar, debe conocer el mundo de las ideas y dominar la forma eficaz de transmitir, debe ser capaz de conocer, entender y señalar lo esencial de cada fenómeno así como su contenido ideo y su significado social, citó en su plática a Humberto Eco.

Lamentablemente el periodismo de calidad está amenazado por la instantaneidad y la superabundancia abrumadora descontextualizada de informaciones y la incursión de visores improvisados en el club informativo. A lo que hizo hincapié en que debemos rescatar el periodismo de calidad, el cual es sinónimo de investigación, de trabajo con las fuentes, respeto por las citas, cifras, los datos y por su veracidad. Y hacer periodismo de calidad con perspectiva de género equivale a un mayor y creciente visibilidad en sus mensajes de las voces femeninas, el respeto a la diversidad sexual, la denuncia y explicación causal de la violencia doméstica, dijo, no solamente la información sobre el hecho sino las causas que están detrás.


Postgrado de Género y Comunicación



La información en los medios sigue siendo sesgada con visiones androcentricas, patriarcales y sexista: Isabel Moya

Por: Leticia Jiménez Muñoz

La Habana, Cuba.- Con el objetivo de incorporar en comunicadores y comunicadoras la perspectiva de género en el análisis de la realidad social para enfrentar las situaciones del quehacer profesional, los días 8 al 16 de febrero se llevó a cabo el Postgrado Internacional de Género y Comunicación en La Habana, Cuba.

Cerca de 40 asistentes América Latina y España conformaron la generación número ocho para este 2011, quienes debatieron, reflexionaron y compartieron experiencias durante dos semanas en las aulas del Instituto Internacional de Periodismo “José Martí”.
La periodista e investigadora cubana, Isabel Moya Richard, manifestó que “todavía vivimos en un mundo donde la información sigue siendo sesgada con visiones androcentricas, patriarcales y sexista….por lo que este curso permitió un espacio de intercambio y análisis tan fundamental de nuestros quehaceres, y más en este momento en que muchas veces se sataniza la profesión y se piensa que en realidad no es necesario ya la presencia del periodista o comunicador, ya que las nuevas tecnologías de una u otra forma supuestamente coloca a todo el mundo en la posición de visor, pero a pesar de las nuevas tecnologías el periodista o comunicador sigue siendo imprescindible en un mundo donde hay supuestamente tanta información.”

Moya Richard, catedrática de la Universidad de La Habana y presidenta de la Cátedra de Género y Medios de Comunicación, hizo énfasis en la importancia de aprender y construir el conocimiento para abatir expresiones diversas que tienden a reforzar estereotipos con los que se comunica en los medios de comunicación.

Hay que reinventar el periodismo que demanda el siglo XXI, y en ese periodismo está la inclusión de temas de género, y manejo de información cuidando de no caer en el sensacionalismo, sino realmente informar el hecho e investigar las causas que lo originan… los periodistas deberán siempre interrogar la realidad, enfatizó.

Al referir que es necesario generar periodismo con perspectiva de género, Isabel moya expresó que los medios no estás preparados para un cambio radical, sin embargo, el periodista deberá introducir modificaciones poco a poco en la información que genere, principalmente cuidar el uso de un lenguaje sexista.

Para la periodista cubana, la voluntad política del medio es importante para incluir una perspectiva de género en el periodismo, por lo que hay que aprender a ver desde otra mirada la cotidianidad. Finalmente concluyó citando a Alda Facio: “Hay que crear una cultura feminista. Concebir otra cultura no significa darle vuelta a la moneda vieja imperialista, es reinventar.”



A propósito de la Violencia Hacia la Mujer


Por: Leticia Jiménez Muñoz


En las páginas de la sección Nota Roja de los diarios locales, al menos un caso de violencia nos informan cada día. Lamentable es que las autoridades correspondientes nunca nos den claramente cuáles son las cifras de mujeres víctimas de violencia, y menos aún de las mujeres asesinadas. A pesar de no contar con un dato exacto, el número de mujeres muertas con violencia sigue siendo altísimo.

Es una lástima que instancias encargadas de la procuración de justicia y atención de casos de violencia hacia la mujer, año con año nos proporcione los mismos comentarios, alegando que han incrementado el número de denuncias por maltrato de parte de la pareja, lo cierto es que no podemos valorar lo que significa su aumento. Por un lado si aumentan significa que muchas mujeres han asumido la situación de maltrato que viven de parte de su victimario, y por el otro, si las denuncias disminuyen, desconocemos si la violencia se refugia en el silencio o las agresiones disminuyeron.

Urge hacer un verdadero análisis y con compromiso de la situación real para entonces tomar cartas en el asunto, y hallar la respuesta a lo que en realidad se oculta tras los datos. Organismos como la ONU, UNESCO, OMS, así como Asociaciones Civiles, denuncian la imperante necesidad de emprender acciones para hacer frente a esta lucha que durante años ha estado latente, es decir, una verdadera política de estado que frene tal situación.

Si bien, las autoridades han emprendido campañas de difusión de los derechos de las mujeres, como lo fue en este año, pues de nueva cuenta en el marco del día Internacional de la Lucha contra la Violencia hacia las Mujeres las autoridades conmemoraron esta fecha con eventos masivos durante una semana con la finalidad de recordar que las mujeres deben vivir una vida libre de violencia, invirtiendo miles de pesos en carteles y trípticos que fueron repartidos, que si bien ayudan a que las mujeres se enteren de los tipos y modalidades de la violencia y promueven a qué lugares acudir en caso de estar en una situación así, lo cual es plausible más no suficiente. También sería fundamental que estas autoridades consideraran en una capacitación a las y los funcionarios que están a cargo de hacer justicia, ya que no están los suficientemente sensibilizados y capacitados para verdaderamente hacer cumplir la Ley a favor de las mujeres que sí denuncian y que la mayor parte de las veces no proceden sus casos. Cómo confiar en éstos cuando muchas veces las mujeres que llegan aterradas vuelven a sufrir violencia al momento de buscar un apoyo que las libre de volver a caer en una situación de riesgo, inclusive de muerte, son presas de nuevo de un maltrato y falta de atención con calidad y calidez de parte de las autoridades.

Muchas ONG´s han demandado la urgencia de que la Ley contra la violencia de género no se está aplicando, de las inconsistencias que aún tienen en su contenido. Ahí el llamado para las autoridades, no basta pues con quedarse en el intento de crear organismos y leyes si en la práctica no se llevan a cabo. Si en tanto, muchas mujeres desisten de acudir en busca de ayuda por temor a ser victimizadas de nueva cuenta.

En México cada año son asesinadas cinco mil mujeres por miembros de la familia así lo dio a conocer la Organización Mundial de la Salud. Por otro lado la Organización para Estados Americanos arroja que el 60 por ciento de las mujeres que son asesinadas ocurren en la vía pública y el 40 por ciento en el hogar.

Por ello, no sólo el 25 de noviembre, sino todos los días, volvamos a recordar que las mujeres queremos y merecemos respeto, y que ante cualquier indicio de violencia tenemos que ROMPER CON EL SILENCIO, por una Vida Libre de Violencia.